No has dañado el propósito de Dios para tu vida.
¿Alguna vez has pensado que, por tus errores, tus caídas o tus decisiones del pasado, ya no sirves para el plan de Dios? Tal vez te han hecho creer que hay un “punto de no retorno”… que si fallaste demasiado, si dudaste, si te alejaste, entonces tu propósito se perdió para siempre. Pero hoy quiero…
